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Colón o Marcantonio: los dos santos patronos de los italoamericanos

El alcalde de Nueva York falta al desfile de Colón y cita a Vito Marcantonio, diputado de East Harlem muerto hace setenta años. Dos maneras de ser italiano en Estados Unidos, el día en que Estados Unidos vota.

por Redacción ·
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«Algún día me harán una estatua.» «Lo dudo, Vito.»

El 12 de octubre, en la Quinta Avenida, el desfile del Columbus Day pasó como cada año, con bandas, carrozas y banderas italianas. Faltaba el alcalde. Zohran Mamdani decidió no participar, y cuando le pidieron explicaciones no habló de Colón sino de otro italiano: Vito Marcantonio. Sus críticos lo interpretaron como una falta de respeto hacia la comunidad, y el caso acabó también en los análisis sobre el voto italoamericano en estas elecciones de medio mandato, como el publicado hoy por Euronews.

De Colón ya hemos escrito en estas páginas: su estatua, antes que a un conquistador, representa a los abuelos que la pagaron con colectas para ser aceptados. A Marcantonio en Italia no lo conoce casi nadie, y es una pena, porque su historia dice mucho sobre lo que significa ser italiano en Estados Unidos.

El chico de la calle 116

Vito Marcantonio nace en 1902 en East Harlem, que entonces era la Little Italy más grande de Manhattan, en una familia de origen lucano. Crece políticamente a la sombra de Fiorello La Guardia, de quien hereda el escaño en la Cámara. Entra en 1935 y, salvo una pausa de dos años, se queda hasta 1951, desde 1939 con el American Labor Party, un pequeño partido de la izquierda neoyorquina.

En Washington se convierte en el hombre de las causas perdidas: las leyes contra la poll tax, el impuesto que en los estados del Sur mantenía a los negros lejos de las urnas, los derechos de los trabajadores, la independencia de Puerto Rico. En su barrio, mientras tanto, junto a los italianos llegaban los puertorriqueños, y Marcantonio hablaba a ambos, también en español. Daba mítines en las esquinas y su oficina estaba abierta a cualquiera que tuviera un problema con el alquiler, la pensión o la inmigración. Durante buena parte del siglo XX, en East Harlem, el santo patrono laico era él.

Durante buena parte del siglo XX, en East Harlem, el santo patrono laico era él.

La Guerra Fría le pasa factura. En 1950 vota contra la intervención en Corea, demócratas y republicanos se alían contra él y pierde el escaño. Muere en agosto de 1954, a los 51 años, de un infarto en plena calle en Manhattan. La archidiócesis, que no le perdonaba sus posiciones políticas, le negó el funeral religioso; pero a lo largo de la calle 116, al paso del féretro, había miles de personas.

Dos Américas, una comunidad

Colón y Marcantonio cuentan dos caminos que tomaron los italoamericanos para sentirse en casa. El primero es el orgullo de los orígenes, la reivindicación de haber llegado primero; el segundo es la solidaridad con quien llegaba después, con quien aún estaba al final de la fila. No se excluyen, y la mayoría de las familias italoamericanas recorrió ambos, quizá en generaciones distintas.

Cuál de los dos pesa más hoy es difícil decirlo, entre otras cosas porque los italoamericanos, unos 16,3 millones según la American Community Survey, no votan en bloque. Una encuesta de SocialSphere de 2023 para el Italian American Policy Center los dividía en un 41 por ciento de republicanos, un 30 de demócratas y un 27 de independientes. «Son estadounidenses de pies a cabeza», observa el historiador Gregory Alegi, de la Universidad Luiss: votan por la economía, la seguridad y la vida cotidiana, como los demás.

Quizá sea justamente eso. Un alcalde nacido en Uganda de padres de origen indio que, para hablar a los italianos de Nueva York, elige a un diputado de East Harlem muerto hace setenta años en lugar de a un navegante genovés, está diciendo que la memoria italiana en Estados Unidos es más amplia que un desfile. Se puede estar de acuerdo o no con él; pero vale la pena saber quién era Marcantonio.

Fuentes: Euronews (Stefania De Michele, 3 de noviembre de 2026); New York Public Library, archivo fotográfico; La Voce di New York.

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